lunes, 14 de noviembre de 2011

SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS DE LAS DICTADURAS MILITARES DEL CONO SUR Y LA REGIÓN ANDINA

Giovanni Forno Flórez

Introducción

Siendo el tema planteado demasiado amplio, propongo acotarlo de la siguiente manera:

a) Ámbitos temporal: en el presente ensayo se revisarán los gobiernos militares instaurados en las décadas de los sesenta y setenta y que culminaron en los ochenta.

b) Ámbito geográfico: Por cono sur se entiende Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. En cuanto a la región andina, se presentarán los casos de Bolivia, Ecuador y Perú. Colombia queda fuera de la muestra ya que en el ámbito temporal acotado, no se presentaron gobiernos militares.

Las áreas geográficas propuestas dejan fuera del ensayo el caso brasilero que, sin embargo, resulta bastante interesante dado que, luego del golpe de estado de Humberto Castelo Blanco, quien gobernó entre 1964 y 1967, se formó un partido político de cuño militar para sustentar su gobierno, la Alianza Revolucionaria Nacional (ARENA), que gobernó luego, formalmente, entre 1967 y 1985[1]. Arena fue derrotado en las elecciones de 1985, pero aún mantiene vigencia, bajo el nombre de Partido Democrático Social, primero; y, luego, como Partido Reformista, que cuenta actualmente con 42 diputados, obtenidos en las elecciones legislativas del 2006.

Las dictaduras del cono sur

a) En Argentina, se tratan de dos períodos marcados: 1966-1973, con tres presidencias de facto, las de Juan Carlos Onganía, Roberto Levingston y Alejandro Lanusse. Si bien el régimen instaurado por Onganía fue institucional, no fue hegemónico o personalista. Ello llevó a su derrocamiento por Levingston, quien a su vez fue depuesto por Lanusse. La segunda etapa, de 1976 a 1983 tuvo un carácter más institucional. Fundamentalmente los gobiernos fueron dos, el de Jorge Videla y  el de Leopoldo Galtieri.[2]

b) En Chile, si bien el gobierno militar encabezado por Augusto Pinochet en 1973 es absolutamente institucional, el personalismo del dictador se fue imponiendo rápidamente, convirtiéndose en un gobierno de caudillo.

c) En Paraguay, la dictadura iniciada por Alfredo Stroessner en 1954 (y que duró hasta 1989, siendo la más longeva de Sudamérica) fue marcadamente personal y hegemónica. Stroessner derrocó a Federico Chaves, miembro de su propio partido político, el Partido Colorado, y con este partido se hizo reelegir, fraudulentamente, en siete procesos electorales.

d) En Uruguay, la dictadura militar se desarrolló en una clara alianza con un sector de la civilidad. El primer presidente de este período fue Juan María Bordaberry, electo constitucionalmente en 1972. Al año siguiente dio un golpe de estado y se instauró un régimen civil – militar que continuó con Alberto Demicheli (1976) y Aparicio Méndez (1976-1981), ambos civiles, y concluyó con la presidencia de Gregorio  Álvarez (1981-1985), el único gobernante militar.

Las dictaduras de la región andina

a) En Bolivia, los regímenes militares instaurados a partir de 1964 fueron variados y turbulentos, más personales que institucionales y, especialmente, breves, salvo el que estuvo liderado por Hugo Banzer (1971-1978).[3]

b) En Ecuador, hubieron dos períodos militares en la década de los ’60-‘70. El primero, entre 1963 y 1966, de Ramón Castro Jirón; Luego, el de 1970-1979, con José Velasco Ibarra (1970-1972), Guillermo Rodríguez Lara (1972-1976) y Alfredo Poveda (1976-1979).

c) En Perú, el régimen militar fue uno solo, en dos fases, la inaugurada por Juan Velasco Alvarado en 1968; y la de Francisco Morales Bermúdez (1975-1980).

Semejanzas y diferencias

Es muy difícil establecer semejanzas y diferencias, por bloques, en tal variedad de regímenes militares.

La semejanza principal, aunque resulte evidente, es el carácter militar de todos estos regímenes; y que, en su concepción, resultaba absolutamente necesaria una transformación del Estado, de las relaciones económicas y sociales, de los medios de producción, que resultaba imposible desde la democracia y la civilidad.[4]

La mayoría de ellos fueron de derecha, aunque en este aspecto son contraejemplos los regímenes ecuatorianos de Velasco Ibarra y de Rodríguez Lara (más de centro) y el de Torres González en Bolivia, que fue progresista. Aquí cabe, por supuesto, el régimen peruano, calificado de izquierda.[5]

En este sentido, las políticas liberales de apertura económica son muy frecuentes, aunque ello se combina, en muchos casos, con medidas populistas y efectistas, especialmente en el campo laboral, que tenían como objetivo lograr un cierto respaldo y adhesión popular al régimen. 

Denominador común, también, resultan los discursos nacionalistas y aglutinadores en torno a la Seguridad Nacional, en la búsqueda de distraer a la población de los efectos internos del régimen y buscar la prolongación del mismo. En este sentido, destacaron los posibles conflictos Perú-Chile, Perú-Ecuador y Argentina-Chile, aunque tal vez el más grave, por sus efectos y consecuencias, fuera la invasión a las islas Malvinas y la consecuente guerra no declarada.

Otra similitud que puede verificarse, en la mayoría de los casos, es la fuerte represión que desarrollaron contra la oposición política y ciudadana. Es cierto que la represión fue mucho mas fuerte, sistemática y sanguinaria en el cono sur que en el área andina (salvo en el Gobierno de Banzer en Bolivia). Ello además producto de una fuerte voluntad de imponer la desmovilización social y de exterminar las fuerzas políticas progresistas, socialistas y comunistas.

En este sentido, tal vez la diferencia más destacable entre el cono sur y la región andina es que en la primera, los gobiernos militares actuaron cooperativa y concertadamente, bajo el espíritu de la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional, inspirada desde los Estados Unidos[6], y materializada a través del Plan Cóndor, mediante el cual los militares de Uruguay, Argentina, Chile y Paraguay, fundamentalmente, intercambiaron información y realizaron operaciones concretadas para enfrentar al comunismo.

Gutiérrez y Villegas (20) señalan como características comunes de estos regímenes:

a) La incapacidad política de establecer bases de legitimidad que permitiera “…crear un Estado diferente de la democracia política.

b) La violación permanente y reiterada de los derechos humanos.[7]

c) Control y eliminación de la disidencia, especialmente la procedente de la izquierda política (el enemigo interno).

Es posible argumentar que las dictaduras del cono sur fueron más de tipo institucional (especialmente Argentina y Uruguay; mucho menos Paraguay y Chile) que las del área andina que fueron mas personalistas y caudillistas (especialmente Bolivia y Ecuador, en menor grado en el caso peruano, aunque son muchas las “anécdotas” respecto de los diversos intentos frustrados sacar al General Juan Velasco Alvarado de la Presidencia).

Bibliografía

GARRETÓN M., Manuel Antonio: Proyecto, trayectoria y fracaso de las dictaduras militares del cono sur: Un balance. “Revista Alternativas” Santiago, Nº 2, 1984 (versión facsimilar del Documento FLACSO, Nº 217).

GUTIÉRREZ CONTRERAS, Juan Carlos y Myrna Roxana VILLEGAS DÍAZ: Derechos Humanos y desaparecidos en dictaduras militares. “América Latina Hoy”. Salamanca, Nº 20, 1998, pp.19-40.

NINA, Andrés: La doctrina de seguridad nacional y la integración latinoamericana. “Nueva Sociedad”. Caracas, Nº 27, 1979, pp. 33-50.

OHGUSHI, Kazuo: Doctrina de Seguridad Nacional y el “Nuevo Profesionalismo” de los militares sudamericanos. www.desco.org.pe/apc-aa-files/38e5c3b952af3d70745b984c0442a60a/ohgushi.doc: 16.11.2009 (originalmente publicado en “Kokusai Seiji. Vol. 98, Tokyo, 1991, pp. 8 – 22).

NORTH, Liisa: Orientaciones ideológicas de los dirigentes militares peruanos. McLINTOCK, Cynthia y Abraham F: LOWENTHAL (compiladores) “El Gobierno Militar. Una Experiencia Peruana 1968-1980”. IEP, Lima, 1985, pp. 271 – 299.

ROUQUIÉ, ALAIN: El Estado Militar en América Latina. Emecé Editores, Lima, 1984.


[1] Artur da Costa e Silva (1967-1969), Emilio Medici (1969-1974), Ernesto Geisel (1974-1979) y João Figueiredo (1979-1985).
[2] La salida de Jorge Videla fue relativamente negociada y tuvo como sucesores interinos a Roberto Viola y Carlos Lacoste. Luego de la renuncia de Leopoldo Galtieri, en el tránsito a la democracia, gobernaron brevemente Alfredo Saint-Jean y Reynaldo Bignone.
[3] Entre 1964 y 1966 se turnaron René Barrientos Ortuño y Alfredo Ovando Candía. Este último regresó en 1969; en 1970 gobernó Juan José Torres González, que fue derrocado por Hugo Banzer Suárez. Luego de este se sucedieron Juan Pereda Asbún (1978), David Padilla Arancibia (1978), Alberto Natusch Busch (1979), Luis García Meza (1980-1981), Celso Torrelio Villa (1981-1982), Ángel Mariscal (1982) y Celso Vildoso Calderón (1982). En todo este período se dieron dos breves presidencias constitucionales, las de Walter Guevara Arze (1969) y la de Lidia Gueiler Tejada (1979-1980).
[4]El régimen militar no constituía la meta final, sino la condición histórica necesaria para realizar las transformaciones estructurales e institucionales sobre las que se basara el futuro orden político autoritario, usualmente definido como “nueva democracia”.” (Garretón: 12).
[5] Según North (277-295), existieron hasta cinco corrientes dentro del velasquismo, desde el progresismo encarnado por Fernández Maldonado y Rodríguez Figueroa, hasta la extrema derecha, representada por Tantaleán Vanini y Vargas Caballero. Se podría decir que la consecuencia de tales pugnas fue el triunfo de los centristas, liderados por Morales Bermúdez (esta última especulación es propia).
[6] “…no sería posible entender el surgimiento de estos regímenes y su evolución posterior, si no se les asocia a la maduración de otro proceso en algunos casos más visibles y en otros más subterráneos. El está constituido por la modernización, profesionalización y homogenización ideológica de las Fuerzas Armadas bajo la hegemonía militar norteamericana” (Garretón: 8).
[7] En este extremo existe una consistente acusación de colaboración, al menos permisiva, de la Iglesia Católica, especialmente en Chile y Argentina.

1 comentario:

  1. Querido Giovanni, me gustaría que me explicarás de dónde tomas los Insitutcional, qué es para tí?
    Utilce parte de tus reflexiones para una presentación y no me fue muy bien, necesito defender esa postura porque me parece interesante. no creo que una dictadura se pueda leer dese el totalitarismo propuesto por Arendt. ¿Me podrías ayuda?
    eithan.fabrelesmes@hotmail.com

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